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| El
F-5 en México |
Fue
en el mes de agosto de 1982, cuando la Fuerza Aérea
Mexicana ingresó a la era de la aviación
supersónica, con la incorporación del
caza F-5 Tiger II, fabricado por la Northrop Co., de
Estados Unidos, a su flota.
El
10 de agosto de ese año arribaron a la Base Aérea
Militar No. 1, de Santa Lucia los dos primeros aviones
caza recién adquiridos, Se trato de la aeronave
número de serie 4001, un F-5E y el F-5F, con
número de serie 4501; el primero fue piloteado
por el Teniente Coronel Ernesto Arcos Oropeza, quién
fue considerado el primer piloto de F-5 en México. |
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La
necesidad de contar con un avión de tales características,
se puso en manifiesto durante los años setenta.
Esta inquietud se vio reflejada ante el incremento de
los problemas sociales y políticos registrados
en Centro América durante esos años, un
elevado número de ataques a instalaciones eléctricas
y petroleras en los países, así como agresiones
entre los gobiernos centroamericanos, impulso la idea
de reforzar la defensa de la frontera sur del país.
Tras
evaluar diversas opciones como la del avión israelí,
el IAI “Kafir”, así como la del británico
“Jaguar” de SEPECAT (Hoy parte de la BAE),
se eligió al F-5 Tiger II, de Northrop. Fue en
1981, después de un intento fallido tras sortear
algunos problemas diplomáticos y de presupuesto,
se realizo por parte del Gobierno Mexicano un pedido
en firme de 12 aeronaves F-5 Tiger II a un costo de
110 millones de dólares, y que comprendía
10 aparatos monoplaza de la “E” y dos biplaza
de la serie “F”, así como refacciones,
servicios de apoyo y entrenamiento, al que fueron enviados
ocho pilotos para recibir la capacitación como
instructores de vuelo, además bajo el programa
denominado “Peace Aztec” se envió
personal técnico en mantenimiento para recibir
su entrenamiento. |
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Dicho
entrenamiento se llevó a cabo en la Base Aérea
Williams de la USAF, donde tiene su Base el Escuadrón
de Entrenamiento Táctico de Caza 425. Para agosto
de 1982 los nuevos pilotos iniciaban el traslado de
los aviones que salían de la planta del fabricante
en California hacia su nuevo destino en la Base Aérea
de Santa Lucia, ubicada en el centro de país.
Los traslados se llevaron a cabo en grupos de dos unidades,
el primero como se menciono el 10 de agosto, el día
14 arribaron los aparatos 4002 y 4003, el 20 de agosto
lo hicieron los aviones 4004 y 4502 y el 28 del mismo
mes arribo el F-5E número 4005.
Estos
siete aviones se recibieron temporalmente en el Escuadrón
Aéreo de Transportes Medianos, en tanto se finalizaban
los trabajos de construcción de las nuevas instalaciones
destinadas a los F-5, las cuales consistían en
un hangar con todas las facilidades para el mantenimiento
de las aeronaves además de adecuar las pistas
de la Base Aérea, al extenderlas para operar
sin problemas el nuevo equipo. |
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La
primera presentación en público se realizó
en la Para Aérea Militar del 16 de septiembre
de 1982, donde propios y extraños quedaron maravillados
ante las frecuentes pasadas que efectuaron sobre los
cielos de la Ciudad de México.
Durante
los meses de octubre y noviembre arribaron los aviones
restantes, aquí es importante el indicar que
el F-5E número 4008 entregado a la Fuerza Aérea
Mexicana, fue la aeronave F-5 número 1000 fabricada
por la Northrop, ocasión que fue motivo de una
ceremonia especial de entrega del avión por parte
del Sr. Ray Jackson, quién era Vicepresidente
de Northrop, al entonces Comandante de la FAM, General
Héctor Verter Aguiluz. |
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En
un principio los nuevos aviones quedaron encuadrados
en el Escuadrón Aéreo de Defensa 401,
el cual dependía directamente del Estado Mayor
de la Fuerza Aérea. Actualmente la unidad se
denomina Escuadrón Aéreo 401 y se encuentra
encuadrado dentro del 1er. Grupo Aéreo del
Ala de Combate de la Fuerza Aérea Mexicana
y su misión principal es el salvaguardar el
espacio aéreo mexicano.
El
F-5 es un aparato robusto, noble y que no requiere
de una gran infraestructura y cuyos costos de operación
son relativamente bajos, a pesar de sus años
en operación. Una particularidad de los aparatos
mexicanos, estos cuentan con mejoras y ventajas en
su diseño por ser de los últimos aparatos
que salieron de la línea de montaje e incorporaban
las mejoras aerodinámicas que optimizaban el
desempeño y prestaciones del avión,
mejoras que fueron pensadas originalmente para una
versión avanzada denominada F-5G la cual nunca
paso del programa de demostración y del prototipo.
Actualmente
y derivado de lo anterior se ha discutido la posibilidad
de modernizar la flota e incluso de aumentarla con
aeronaves de segunda mano, lo que seria lo optimo,
sin embargo los presupuestos serán los que
dictaminaran el camino a seguir. Lo único cierto
es la necesidad apremiante de modernizar los aparatos
existentes en el corto plazo, con nueva electrónica
y aviónica como lo han hecho en otros países
que operan el F-5 en sus Fuerza Aéreas. El
Gobierno Mexicano deberá de autorizar un programa
de modernización para estos aparatos que han
volado ya a cuatro generaciones de los mejores pilotos
de la Fuerza Aérea Mexicana.
Omar
Muñoz-Ledo Pérez
Academia de Historia Aeronáutica de México,
A.C.
Agosto 2009.
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