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| Primer
Combate Aeronaval en el Mundo |
El
14 de abril de 1914, muy temprano el General Álvaro
Obregón se presentó en Topolobampo,
Sinaloa y de inmediato se acercó al cañonero
“Tampico” para conocer la situación
en que se encontraba, así como las necesidades
de su tripulación. Desde los cerros próximos
lo vieron escorado a unos 12 kilómetros del
muelle y a otros ocho kilómetros pudieron observar
que los barcos del General Victoriano Huerta mantenían
su vigilancia.
El jefe del Cuerpo de Ejército del Noroeste
y su estado mayor abordaron una lancha con motor de
gasolina y llegaron al cañonero que comandaba
el teniente Hilario Rodríguez Malpica, quien,
como marino de carrera al recibir la visita de su
comandante en jefe ordenó izar el pabellón
del cañonero en el asta mayor. Cuando el capitán
Ignacio Torres, jefe de la armada “Huertista”
recibió en el barco “Guerrero”
la novedad, comprendió que un alto jefe se
encontraba a bordo. ¿Quién, si no Obregón?
De inmediato Torres comprendió que podía
matar dos pájaros de un tiro: acabar de una
vez con el "Tampico" y abatir a Obregón
y probablemente a otros jefes constitucionalistas.
En el "Guerrero" se pusieron las calderas
a todo vapor y se iniciaron las maniobras de aproximación
para el ataque.
Al percatarse de que el "Guerrero" iba sobre
ellos con sus tres cañones útiles y
toda su maniobrabilidad, el comandante del "Tampico”
ordenó zafarrancho de combate y se tomaron
todas las precauciones en un barco que solamente podía
defenderse con el cañón de popa y carecía
de la posibilidad de moverse.
El "Guerrero” comenzó a abrir fuego
a una distancia amenazadora y el "Tampico"
respondió también. La ventaja, sin duda
alguna, era del barco Huertista que con sus cañones
de 100 mm., barría al cañonero constitucionalista.
En el crítico momento en que se acortaban las
distancias en forma que sería decisiva. Obregón
y sus compañeros vieron una figura en movimiento
en el cielo que desde tierra se acercaba a los barcos
enzarzados en un definitivo combate. Era el biplano
Martin "Pusher" bautizado "Sonora"
tripulado por Gustavo Salinas Camiña, a quien
acompañaba el mecánico naval Teodoro
Madariaga.
Entre ambos habían hecho unas bombas rudimentarias
con trozos de tubería en los que habían
introducido varias granadas de mano y lo habían
rodeado de cargas de dinamita. Una de las granadas
tenía un cable sujeto al seguro del percutor:
así, cuando el bombardero iba a lanzar cada
artefacto sobre los barcos, quitaba el cable y la
bomba, al chocar contra cualquier superficie, estallaba
al hacer explosión la granada y por consecuencia,
la dinamita. El tubo metálico y las granadas
actuaban como metralla.
Con el objeto de asegurar el blanco evitando los efectos
del ángulo de posición del avión
en relación a la vertical, habían colocado
el brazo de un candelabro como mira: al quedar en
el campo visual el objetivo se dejaba caer una bomba.
Mientras el "Tampico" resueltamente respondía
a los cañonazos del "Guerrero", el
biplano sobrevoló este y desde una altura de
más de 500 metros fue lanzando sus bombas a
cada pasada. Las bombas estallaban con gran estruendo
levantando grandes cantidades de agua, haciendo más
espectaculares las explosiones. El comandante del
"Guerrero” ordenó al timonel maniobras
de zig-zag para evitar que una bomba diera en el barco,
entrara por la chimenea y lo que es peor, hiciera
estallar las municiones que se encontraban en la cubierta
listas para usarse en los cañones que disparaban
sin cesar. Se trataba de una amenaza de la que no
se tenía precedente alguno y por tanto, de
un enorme efecto psicológico. En la tripulación
del "Guerrero" comenzó a aparecer
el pánico, mientras las bombas disparadas por
el "Tampico" le entraban de lleno al ofrecer
todo el costado en sus maniobras evasivas a las bombas
aéreas.
Ante la crítica situación el comandante
Ignacio Torres ordenó retirada y el "Guerrero"
abandonó el campo alejándose hacia alta
mar para evitar ser hostigado desde el aire y una
vez en lugar seguro, medir los daños sufridos.
Culminada la hazaña de poner en fuga al "Guerrero",
el biplano "Sonora" inició el vuelo
de regreso a tierra. La intensa brisa que se había
levantado zarandeaba al ligero aeroplano y por el
tiempo mantenido en el aire se debía de haber
consumido gran cantidad de combustible, por lo que
Obregón ordenó que la lancha a motor
se dirigiera a auxiliar a los aviadores en caso de
un acuatizaje forzoso. No fue necesario pues Salinas
y Madariaga pudieron llegar a tierra felizmente.
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Don
Venustiano Carranza recibió el siguiente telegrama.
"Topolobampo. Abril 14 de 19I4. Primer Jefe del
E. C. Chihuahua. Hónrame comunicar a usted que
me he sentido orgulloso al presenciar hoy el vuelo llevado
a cabo por el intrépido Capitán Gustavo
Salinas, acompañado del primer maquinista del
“Tampico", señor Madariaga quienes
permanecieron más de hora y media a cuatro mil
pies de altitud lanzando bombas sobre el "Guerrero".
Espero que obtengamos magnífico éxito
contando con oficiales que saben despreciar la vida
cuando se trata de la Patria. Felicito a usted por tener
a su lado a esta clase de hombres. Respetuosamente.-
El general en jefe Álvaro Obregón".
Consecuencias.
El combate aeronaval de Topolobampo significó
el debilitamiento de las fuerzas “Huertistas”
al combinarse la pérdida del "Tampico"
que se pasó a la causa constitucionalista lo
que obligó a dividir su fuerza naval en dos.
El exitoso bombardeo aéreo del "Guerrero",
obligándolo a levantar el campo de batalla frente
al "Tampico" significó para los “Huertistas”,
la aparición de un peligro para el que no había
defensa alguna y la elevación de la moral de
los constitucionalistas en un momento muy necesario.
Al
reducirse la hegemonía naval las plazas sitiadas
por Obregón, éstas dejaron de recibir
importante ayuda y el temor al avión obligó
a los barcos a situarse en posiciones más alejadas
de la costa. Con estas circunstancias a su favor, Obregón
pudo disponer de mayores tropas para proseguir su avance
hacia la ciudad de México, dejando atrás
a un enemigo que ya no significaba peligro, como lo
demuestra el hecho de que las plazas de Guaymas, Sonora
y Mazatlán, Sinaloa tuvieron que rendirse cuando
ya Obregón había tomado Guadalajara y
se encontraba a las puertas de la Capital de la Republica,
casi indefensa.
Con estos hechos, nos asiste la razón al asegurar
que este, fue el primer combate aeronaval del mundo
pues no hay ningún antecedente sobre el hecho
de que la intervención de un avión con
sus bombas decidiera el resultado de un combate entre
dos barcos que estaban cruzando entre sí mortales
cañonazos.
Finalmente, la batalla de Topolobampo es un hito en
la historia de la aviación mexicana. |
MANUEL RUIZ ROMERO
ACADEMIA DE HISTORIA AERONAUTICA DE MÉXICO
ABRIL 2009
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Recreación
artística del bombardeo hecho por el biplano
“Sonora”
Sobre el barco “Huertista” “Guerrero”
que combatía con el “Tampico”
(Cecilia Lazzeri)
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El joven Gustavo
Salinas, capitán de ingenieros, que formaba parte
del estado mayor de Venustiano Carranza y se quedó
con El Cuerpo de Ejército del Noroeste como piloto
del biplano "Sonora" |
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