Los
antecedentes del vuelo entre Washington, D.C. y la capital
de México en Diciembre de 1927, que dio inicio
a la primera visita formal de Lindbergh a nuestro país,
tienen su origen fundamental en la buena relación
que establecieron entre sí Lindbergh y Dwight
W. Morrow desde que se conocieron en la sede temporal
de la Casa Blanca en Washington, D.C. en Junio de 1927.
En Agosto de 1927 Morrow fue nombrado Embajador en México.
El “Espíritu de San Luis” despegó
desde el Bolling Field de Washington, D.C., a las 12:25
p.m. hora del este del día 13 del mismo mes,
llegando a Balbuena a las 3:40 p.m., hora del este del
día 14. Varias fuentes establecen la llegada
a las 2:39 tiempo de México, el vuelo según
Lindbergh tuvo una duración total de 27 horas
y quince minutos. En ruta mantuvo su curso correcto
hasta que sobrevoló Tampico, a la que identificó
por los tanques de petróleo. Después,
algo salió mal: “Creo que fue mi culpa”
afirmó el propio aviador, produciéndose
una demora de una hora con quince minutos en relación
al tiempo estimado de vuelo. Dramática fue la
espera para quienes le recibirían en Balbuena,
incluyendo al Presidente Plutarco Elías Calles
--que fumaba cigarro tras cigarro, Morrow, los altos
dignatarios y miles de personas que acudieron al lugar,
cifra que según la fuente puede ir desde 100,000
que se afirma en Excélsior, hasta los 200,000
que calculó el aviador y comediante Will Rogers
que estaba entre los presentes. Las crónicas
citan al Presidente Calles diciéndole a Morrow:
“Si se ha estrellado en el camino sería
la mayor calamidad que haya caído sobre México”
y reflejan la tensión que prevalecía en
el ambiente de Balbuena en espera de noticias sobre
el avión. Había temor del impacto que
un accidente de Lindbergh en este viaje pudiera tener
en el desarrollo de la aviación mundial. No hay
que olvidar que en el México de 1927 se escuchaban
aún los ecos de la Revolución y en el
que el aterrizaje forzoso o accidente de un piloto,
más aún de un extranjero y en especial
“gringo”, podría ser algo muy serio
y mucho peor tratándose del hombre más
famoso del mundo.

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Lindbergh
con uniforme de la FAM en 1927 |
Lindbergh
en la Cámara de diputados en 1927 |
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