El
30 noviembre de 1911, Francisco I Madero es el primer
presidente en volar en el mundo.
En febrero de 1911, cuando el país, pasado el
trágico movimiento armado de la Revolución,
era gobernado por el Presidente Francisco I. Madero.
Un circo aéreo volvió a situarse en los
llanos de Balbuena, éste con una escuadrilla
encabezada por el capitán Dyott, el piloto Hamilton
y las aviatrices Enriqueta Quimby y Matilde Moissant,
hija de Alfredo Moissant que un año antes había
llegado a México con su circo aéreo.
Las maniobras aéreas, esta vez, estaban rodeadas
del más alto interés oficial por lo que
el Presidente Madero acudió a una de ellas, dando
lugar con su presencia a un echo de gran significación
histórica para la aviación mexicana. instalado
el elemento oficial en una tribuna de honor, el capitán
Dyott se enfrentó al Presidente y lo invitó
a que volara con él sobre la ciudad de México
. Francisco I, Madero aceptó sin titubeos, y
no obstante la oposición y las protestas de sus
colaboradores y familiares cumplió con su destino:
avanzó resueltamente hasta el tosco aparato,
se colocó un burdo casco de cuero y los gogles
necesarios para los vuelos de esa época, ascendió
hasta la carlinga y ocupó su asiento, el delantero,
que era ese el destinado para los pasajeros.
Francisco I. Madero había sido actor de un hecho
histórico sin precedentes en el mundo: había
marcado una fecha de honor para México, pues
en los anales de la aviación era el primer Mandatario
de una nación que realizaba un vuelo en aeroplano.
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